29 febrero, 2024

A PROPÓSITO DE ¨LA POLÍTICA Y EL CORAZÓN´´

´´Nadie explica como Damasio que todo lo que importa está en el cerebro´´. Eduardo Punset.

Por: Pablo Emilio Caballero Pérez

El artículo publicado en Voz de oriente por Pedro Conrado Cudriz, titulado ¨la política y el corazón¨ el cual tiene pretensiones de análisis semiótico merece algunos comentarios. Comencemos diciendo que, en el epígrafe, donde afirma: ¨Estas opiniones no son personales y no atacan a ningún candidato en particular¨ hay una confusión el significado de la palabra personales, una especie de contradicción en los términos pues parece que asigna el contenido del mensaje, elaborado por el emisor o destinador al receptor o destinatario confundiendo las funciones o papeles de ellos y desconociendo el carácter personal de todas las opiniones, como juicios o puntos de vista de la persona que habla o escribe. Agreguemos que en la cultura occidental el corazón es considerado el órgano recinto de los sentimientos, especialmente del amor. Como símbolo, el corazón es el centro, es la vida porque cumple la función de irrigar la sangre al resto del cuerpo, en un proceso de dos fases, la contracción o sístole y la dilatación o diástole.

Y a pesar de que la moderna neurociencia determinó ya que es el cerebro el órgano generador de emociones, sentimientos, ideas y el yo o conciencia, se sigue creyendo por motivos y tradición cultural que el corazón es el que cumple esta función. Lo anterior nos confirma la tesis de que el hombre, el humano se puede definir no solo como animal racional sino también como animal simbólico porque construye cultura. Por tanto, si el cerebro es el generador no solo de ideas sino también de sensaciones, emociones y sentimientos no podemos dividir la fuente o la génesis de estos ¨productos¨ entre mente y corazón como lo hace Pedro Conrado, inmerso en la corriente de la cultura de Occidente.

Tampoco puede asumir el autor en cuestión que sus opiniones no atacan a ningún candidato en particular porque el lenguaje como práctica social, contiene una carga ideológica reveladora de visiones del mundo con connotaciones políticas, religiosas y filosóficas. En este sentido, encontramos expresiones con connotaciones negativas como manipulación e instrumentalización del elector por parte del candidato Gabriel, sin que se indique la presencia de mensajes subliminales u otras estrategias de manipulación en el eslogan.

1. Damasio, Antonio. Y el cerebro creó al hombre, ediciones Destino, 3ª edición.

Por otra parte ¿Cómo justicia Pedro Epifanio el argumento de que hay manipulación e instrumentalización del elector si a renglón seguido dice la palabra ¨Cambio, pueblo y democracia forman parte del trío de vocablos que no le dicen nada a la gente¨? Se acepta que el concepto pueblo resulta vago, ambiguo polisémico y abstracto, pero representa un principio constitucional: es el constituyente primario; de él deriva el poder público y en el reside la soberanía. (Art. 3 Titulo I.C.P.C) al punto que hoy el pueblo le puede revocar el mandato al alcalde que ha elegido. Por otro lado, si ese trío de vocablos no le dice nada a la gente, es decir, no produce ningún efecto, entonces, no existe manipulación. Respecto a los vocablos Cambio y Democracia es necesario responder: Si la realidad colombiana es deprimente, si existe desigualdad, pobreza extrema, miseria y violencia endémica; si nuestra democracia es restringida y está contrahecha por la acción de los grandes conglomerados económicos, por los grupos ilegales entonces ¿Por qué un candidato no puede proponer un cambio y proponer alcanzar la democracia plena?

Y si de acuerdo con la neurociencia el humano constituye una unidad de pensamiento, emociones y sentimientos y según Pedro Epifanio una dicotomía de corazón y razón ¿Por qué un candidato no puede apelar en sus consignas, discursos y publicidad, en general, a estos componentes, que forman parte de la naturaleza y la identidad humana?

Finalmente, llama la atención que el autor del articulo comentado no haya mencionado a las dos mujeres candidatas, Clerk Pertuz y Paula Hun, que en su ´´análisis semiótico´´ analizara más bien los signos lingüísticos y no los icónicos o imágenes como corresponde a la semiosis social. Ahí siguen sin analizar las imágenes visuales de los candidatos siempre sonrientes, a veces con una sonrisa impostada, o las imágenes de un candidato acariciando la cabecita sucia y desgreñada de un niño en los barrios populares, o la imagen de un candidato haciendo el saque de un partido de fútbol. ¡Vaya manipulación!

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