24 julio, 2026

Barranquilla: Sede Alterna de la Presidencia y ejemplo de Nación

Por Milagros Sarmiento Ortiz

Colombia necesita descentralizar el poder. No como un eslogan de campaña, sino como una decisión de Estado que se vea y se sienta. Y ese momento es ahora. Declarar a Barranquilla como Sede Alterna de la Presidencia de la República es llevar las decisiones del país a donde late su verdadero potencial: al Caribe.

Barranquilla ya no es promesa. Es realidad. Es puerto, es conexión aérea con el mundo, es inversión que llega y se queda, son grandes eventos que nos ponen en el mapa. Y es, sobre todo, la ciudad que abraza al majestuoso Río Magdalena, esa arteria que nos conectó por siglos con el interior del país y que hoy nos recuerda que el progreso de Colombia siempre ha pasado por sus orillas. El Caribe no pide limosna. El Caribe aporta. Aporta en impuestos, en turismo, en comercio, en cultura y en votos. Incluso ya se le cataloga como determinador presidencial. Así que es hora de que el centro de las decisiones también gire hacia acá. Tener a la Presidencia sesionando periódicamente desde Barranquilla es reconocer que el país se construye mirando al mar y escuchando a sus regiones.

Y esa mirada debe venir acompañada de otra forma de hacer política. En Bogotá la Presidencia y la Alcaldía viven en una tensión permanente que desgasta y atrasa. Aquí en Barranquilla hemos demostrado que el camino es la articulación. Gobierno Nacional, Gobernación y Alcaldía trabajando con una sola agenda, con obras que se ven y resultados que se tocan. Esa es la institucionalidad que el país necesita: la que coordina en vez de pelear, la que ejecuta en vez de dilatar. Esa es la lección que podemos enseñar desde el territorio.

Pero más allá de las obras y los indicadores, este es el momento de enseñarle a Colombia y al mundo que somos “gente”. Basta ya de la estigmatización, basta ya de reducir al costeño al folclor o al problema. Es hora de darle al país una cátedra de cómo se trata a la gente: de frente, con servicio, con calidez y con cumplimiento. Que los rolos y el país entero vean que aquí el servidor público está en la calle, que aquí se resuelve, que aquí se cumple la palabra. Ser Sede Alterna es eso: mostrar otra manera de gobernar, más humana, más cercana.

Esa nueva manera de gobernar solo es posible con orden y con orgullo. Barranquilla le apuesta hoy a una seguridad con tecnología, inteligencia y presencia en el territorio. Y a una cultura ciudadana que recupera el espacio público, que respeta la norma y que cuida lo nuestro. Si el Presidente sesiona aquí, el mundo debe ver una ciudad limpia, segura y con gente que ama su casa. Esa es la imagen que le debemos a Colombia.

Porque la verdad es una sola: Barranquilla está en modo. En modo obras, en modo inversión, en modo eventos, en modo futuro. Tenemos el río, el mar, el centro recuperado, los parques, la energía de su gente y un equipo que trabaja. Lo único que nos falta es que el poder central nos mire de frente y se quede un rato con nosotros.

Declarar a Barranquilla Sede Alterna de la Presidencia es decirle al Caribe que cuenta. Es decirle al país que Colombia no cabe en siete barrios de Bogotá. Es apostarle a una Colombia más equitativa, donde las decisiones importantes también se tomen mirando al Río Magdalena y al mar Caribe.

Aquí hay otra forma de hacer las cosas. Una forma costeña: con resultados, con gente y con el corazón puesto en servir.

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