Santo Tomás necesitaba una funeraria

Por Giancarlos Silva Gomez
Hace un par de décadas era impensado contar con el servicio de una funeraria en un pueblo como Santo Tomás, donde primaba la mesa en la sala y la romería de personas que abarrotaban el hogar y la cuadra en general; las celebraciones o conmemoraciones, en general, se hacían en las casas ocupando el espacio público sin pudor. Pero las costumbres, por más reiteradas, imbricadas o inveteradas que sean, se adaptan a la dinámica misma de la sociedad. Contar con el servicio que brinda la funeraria Universal en Santo Tomas cambia el paradigma de los velorios como una serie de incomodidades y gastos infinitos que no permiten a los deudos vivir el duelo con la tranquilidad que se quisiera; alquilar sillas, comprar refrigerios, preparar tinto, amanecer con visitas, y un largo etcétera son cosa del pasado. Contar con espacio físico pensado, diseñado, dotado y atendido por el personal idóneo no es una vanidad, se ha convertido a fuerza del paso del tiempo, en una necesidad.Implica conservar la tradición de la compañía de la familia, los amigos y vecinos, pero en un espacio pensado para ello. Seguimos contando con ese abrazo reconfortante y el diálogo furtivo del velorio, pero sin el incordio de la incomodidad de la logística que ello implica. Seguimos siendo acompañados y acompañantes en el momento de dolor, porque forma parte de una esencia cultural inquebrantable, pero en un nuevo entorno, más amable y más cómodo.Ojalá el ojo avizor de quienes proponen este nuevo transcurrir del rito de la muerte, en cabeza del licenciado y amigo Mario Morales, irradien esta visión a un modelo de administración del cementerio que se amolde a las necesidades de la comunidad y las leyes que regulan la materia. son 7 largos años de acompañar a las familias tomasinas, y de la región centro oriental en general, pero les deseamos desde estas líneas, que se transformen en muchos más.

