2 febrero, 2026

SIN VERDADES REVELADAS

Por Giancarlo Silva Gómez

Muy a pesar de las consecuencias que me pueda traer esta columna, me veo en la necesidad de acometerla, con el mayor respeto y mesura posibles.

En un portal informativo local del cual soy lector constante, se publicó hace unos días una columna de opinión denominada “¿ Santo Tomás de izquierda?” firmada por el reconocido y muy connotado comunicador José Alfredo Fruto Muriel, cuya trayectoria habla por sí sola y da cuenta de su valía e importancia. Es una diatriba satírica, un poco burlesca y muy alevosa contra los miembros y/o militantes de la izquierda de nuestra población.

Pero, por mis casi 20 años de militancia en los grupos alternativos de Santo Tomás, me veo en la imperiosa necesidad de referirme, no a contradecir porque se trata de un columna de opinión, algunos de los puntos allí mencionados.

Empieza por una confusión teórica abismal, al mezclar “…que repiten los socialistas, comunistas, progresistas, libertarios y oprimidos…” como si estos términos fueran sinónimos, o estuvieran usados en un contexto uniforme. El socialista no es necesariamente comunista, el progresismo es una corriente más bien nueva, el pensamiento liberal (libertario está mal dicho) es propio del pañuelo rojo y los oprimidos no son una corriente política, sino que serían, en el mejor de los casos, un sector de la población. Craso error conceptual para empezar.

No conozco ningún miembro de este sector político o de pensamiento que ande “…escondidos o agazapados para evitar el señalamiento o estigmatizaciones, salvo unos 10 caracterizados comunistas de toda la vida…”. No, mi querido José Alfredo, estás muy equivocado en esto. Son personas públicas y de renombre que en muchos casos han hecho aportes valiosos a la educación, la comunidad y la cultura del municipio. No me alcanzarían las líneas para contarte eso. Y vuelves a mencionar el comunismo denotando tu desconocimiento del tema, porque comunista es una parte del socialismo que acude a las armas para acceder al poder, y te refieres a personas de catadura pacifista, de mansedumbre conocida y aspecto apacible.

Líneas seguidas afirma el columnista que “… queda la impresión de que Santo Tomás, municipio del oriente del departamento, es una tierra donde la izquierda será la ganadora absoluta en cuanto comicio se presente…”; no está de más recordarte que cada debate tiene su propia dinámica y ninguno se parece al otro. Para ahondar en esa idea y ampliar mi punto, me permito recordarte que en cuanto a elecciones presidenciales se refiere, desde Carlos Gaviria hasta Petro, la votación de la izquierda (como encasillas errónea y maniqueamente) va en franco in crescendo, a tal punto que tanto en primera como en segunda vuelta, se ha doblado en varias ocasiones la votación de sectores de derecha (yo diría tradicionales) que han terminado sin estructura ni comités por no pasar pena. Esto no se refleja, por razones que no me permito acometer, en las votaciones locales donde ha sido imposible elegir un concejal y mucho menos un alcalde, no sin antes mencionar que NINGUNO  de los candidatos a la alcaldía de esos sectores de los cuales reniega el autor, han sacado la penosa cifra de 106 votos como obtuvo el candidato Fruto Muriel en 2015, quien fuera el último de ese listado de aspirantes al primer cargo de Santo Tomás. Nunca en estos sectores se ha sacado el 0,6% de la votación.

Volviendo al artículo, escrito con pluma fina y dedicada como todas las del aludido, sigue sosteniendo que los afectos a estos movimientos “…son los más recalcitrantes, autorreconocidos, emblemáticos, convencidos progresistas “pura sangre”…” y vuelve, a fuerza de muchas palabras enrevesadas, más parecidas a un galimatías, a destilar un cierto odio (evidente para todos) que el autor profesa contra estas personas; maticemos entonces. Necesariamente no es odio, pero puede ser cierta animadversión personal, que se respeta, pero no se comparte, pues se refiere a personas demócratas y respetuosas que serían, más bien, lo contrario de lo que allí afirmas. Te invito a conocerlos más y cambiarás de opinión. Quizás tantos años fuera te jugaron una mala pasada.

Siguiendo con las opiniones destempladas anota Fruto en su columna que “… los que vociferan, los altoparlantes, las cajas de resonancia y el ejército leal de la izquierda tomasina…” en otra muestra de apatía un poco grotesca contra estas personas que lejos de ser borregos de la información, se dedican al estudio y formación política, que tanta falta hace en algunos sectores de la política tomasina.

No me lo han pedido, e incluso me lo van a reprochar, pero escribo estas líneas en defensa oficiosa  de, entre otros tantos, mis amigos (porque lo son) José Ramón Mejía Ruíz, Pablo Emilio Caballero Pérez y Jacobo Morales Fontalvo, figuras octogenarias que merecen respeto, no solo por su edad, sino también por su entereza, entrega, rectitud, conocimiento, valía y mil cualidades más que no podría terminar de enunciar, y que muy seguramente les merecerán homenajes sentidos y palabras elogiosas en panegíricos y, por supuesto, el honor de ser despedidos con la pompa que sus carreras personales y políticas les han granjeado, cuando ya no estén con nosotros. Tendrán, tanto en política como en sociedad, sus desaciertos, pero eso no los hace objeto de comentarios zahirientes y burlescos como los propinados en la comumna a la cual hago referencia.

Ya quisiera yo, imprudente y desvergonzado como soy, ignorante y saltimbanqui de la política como me acusan, con mil defectos y sin la pluma exquisita de José Alfredo, llegarle a los tobillos a estos tres personajes, que sin recibir la burocracia ni clientelismo habitual de la política, son coherentes con su pensamiento y siguen apoyando, con criterio y sobriedad, un proyecto político del cual hacen parte, sin detenerse en una esquina, o en una columna de opinión, a lanzar improperios o palabras agresivas contra persona alguna.

Respeto y valoro la opinión, amparada por nuestra Constitución, pero me he tomado el trabajo respetuoso y puntilloso de hacer estas anotaciones, no para generar polémica, sino para decir lo que muchos están pensando, pero callan. He buscado con mesura y mucho cuidado cada palabra, intentando mostrate mi desacuerdo con la que considero una desatinada columna, pero que es tu opinión y como tal se debe acoger.

Dije, al iniciar esta columna-reacción, que temía las consecuencias de esta columna, por el hecho de no ser tomasino de nacimiento, y por ser un actor insignificante e incoherente de la fauna política tomasina, pero espero que la respuesta, si hay lugar a ella, sea proporcional y no termine en algo parecido a una diatriba, también desafortunada, como la que el mismo José Alfredo Fruto hizo del profesor Manuel Charris Carrillo conocido con afecto como pascualito, ya hace varios meses atrás.

Respeto profusamente la envidiable e inalcanzable trayectoria de José Alfredo en medio nacionales de los cuales es protagonista, pero con mucho afecto lo invito a no tratar con fiereza y a fuerza de descalificaciones, a quienes no pensamos como tu.

Y respodiendo a la pregunta que da nombre a tu columna, te cuento que en los debates locales se imponen las alianzas y las componendas, pero en cuanto a elecciones presidenciales, SI ¡SANTO TOMÁS ES DE IZQUIERDA!

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