Construyendo ciudadanía

Ad portas de un momento sin igual en la historia democrática del país, cuando por primera vez una figura que representa la política alternativa en Colombia tiene tantas posibilidades de ser presidente, muchos no dejan de pensar en que se acercan las elecciones locales. Sin lugar a dudas, el paso de dos candidaturas que para la opinión pública han estado alejadas del tradicionalismo y las maquinarias electorales, tiene el potencial, si así se quisiese, de influir políticamente en Santo Tomás.
Sin embargo, al revisar nuestras costumbres políticas es fácil darse cuenta de que somos un municipio híbrido. Votamos masivamente por candidaturas alternativas a nivel presidencial, pero a nivel local nos aproximamos a los partidos, movimientos y grupos tradicionales. Eso tiene fundamentalmente una explicación: primeramente, la cercanía con los políticos hace que votemos por conocidos y, por otro lado, de una u otra manera, el hambre (traducida en la necesidad de desarrollarse personal y profesionalmente, la carencia de empleo, el anhelo de mejorar la calidad de vida y las necesidades básicas insatisfechas como comida, vivienda y salud) es aprovechada políticamente.
Además, históricamente, quienes hemos hecho parte de los procesos alternativos hemos sido demasiado puristas (en el sentido de la negación a hacer alianzas o superar diferencias ideológicas) lo cual ha sepultado la posibilidad de ocupar posiciones que puedan incidir política y socialmente en Santo Tomás. Esto ha sido, estratégicamente hablando, un completo error en la arena electoral.
Pero la desesperanza podría revertirse si hoy, faltando poco más de un año para la inscripción de candidaturas a alcaldías y concejos, se tomase la decisión de cambiar la historia de Santo Tomás y crear un frente amplio. Aprender del ejemplo del Pacto Histórico y conformar una coalición alternativa y social. Un proyecto político capaz de imponer una agenda de propuestas concretas para transformar a Santo Tomás donde las personas sean superadas por las propuestas.
De ser así, Santo Tomás podría tener, después tanto tiempo, la esperanza de contar con líderes políticos distintos a los que hoy existen. Un buen ejercicio sería una lista de consenso al concejo y una candidatura representativa a la alcaldía. Sería un buen comienzo.
En el municipio hay gente brillante con la cual se podrían construir comités técnicos, planes de desarrollo y equipos de gobierno que puedan incidir en la calidad de vida de la gente.
Por eso, hago el llamado a los partidos, movimientos y grupos políticos con ideas progresistas, alternativas y liberales. A los gremios realmente convencidos de que se puede hacer un proyecto político que logre gobernar bien y ayudar a cambiar el panorama. Santo Tomás hoy no es un paraíso. Tiene letargos, no aprovecha las oportunidades que tiene y ni conoce las posibilidades de gestión que la puedan transformar.
Esta es una carta abierta para trabajar por el desarrollo de nuestro municipio. Cualquiera la puede firmar. Pongamos en pausa en las costumbres políticas y juntos hagamos las cosas diferentes para echar hacia adelante a Santo Tomás. Caminar hacia un mejor futuro.
Cierro reafirmando que la puerta está abierta. Más allá de las personas y las ambiciones, construyamos un gran proyecto alternativo, social, democrático, incluyente, popular, propositivo, influyente y capaz de ganar una elección. ¡Hay con qué!
