Una mujer hermosa

Una mujer bella agrada a la vista, una mujer hermosa agrada el corazón, la primera es una joya, la segunda un gran tesoro.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más delgada, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo. No es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia Una mujer hermosa es aquella que, con una franca y abierta sonrisa, con una simple caricia y un buen consejo puede alegrarte la vida. Es aquella mujer firme de carácter que te dice ¡no! cuando es necesario. Una mujer hermosa es aquella que tiene el corazón más grande que los senos y la mente más abierta que las piernas.
La hermosura de una mujer no se mide por la cantidad de curvas que tenga su cuerpo, sino por la claridad de su mirada, la ternura de sus caricias, y la dulzura de sus besos, se mide por su mirada que enloquece, por su aroma que adormece y por las veces que al acercarte a ella más te enamoras. Una mujer hermosa huele a sencillez y refleja su brillo, no en el maquillaje que usa, sino en el centro de su alma.
Una mujer hermosa, no es infiel, ramera y mucho menos adúltera, es leal, honesta, sincera y fiel. Está cargada de emociones y sentimientos de todo tipo, de gran esplendor y grandeza. Es casta en todos los aspectos. Y si quieres saber exactamente cómo es, pregúntale a Jesús como es, ya que Él quiso tenerla también como Madre; la cual escogió como Modelo de Mujer.
La gran novelista inglesa Jane Austen en su novela “Orgullo y Prejuicio” describe a la mujer hermosa y nos sugiere que debe ser educada, curiosa y brillar por sus ideales basados en el conocimiento y buen juicio. Tener conocimiento profundo de la música, del canto, del dibujo, del baile, de todos los idiomas modernos, para merecer la palabra; y además de todo esto, debe poseer algo en su aire y manera de caminar, el tono de su voz, su dirección y expresiones, o la palabra será sólo a medias merecida”. “Todo esto debe poseer”, “y a todo esto debe agregar algo más sustancial, en la mejora de su mente mediante una lectura extensa” …
Un hombre de verdad no busca solo la belleza en la mujer, busca es su hermosura para amarla, hacerla madre de sus hijos, compartir su vida, respetarla y construir juntos la felicidad.
En la antigüedad egipcia, las mujeres hermosas eran vistas y honradas como más altas y más sagradas que un hombre. La mujer es la madre de todos, dando vida y enseñando.
Los antiguos creían que cuando un hombre lograra una gran cantidad de conocimiento, espiritualidad y poder, se le permitiría usar una peluca de pelo largo para simbolizar que había alcanzado un cierto nivel igual a una mujer.
La historia de Nefertari, la esposa del Faraón Ramsés II, nos demuestra una vez más que una mujer hermosa puede más que un ejército, es capaz de derretir el hielo más frío, es capaz con su ternura de volver humano al más tirano de los hombres, siempre que tenga inteligencia y encanto todo le es posible. Napoleón el emperador de Francia dijo una vez: “La única batalla que no puedes ganar, es donde luchas con una mujer hermosa”.
Hay un dicho que sigue flotando en la actualidad: “Detrás de cada hombre exitoso hay una mujer hermosa fuerte que lo sostiene”. Pues un hombre no es más que una mujer, ni lo contrario, sino ¡complementarios!, lastimosamente es una situación que muy pocos viven. Mientras los dos se unen, ella sostiene a su hombre, dándole fuerza y protección y viceversa. ¡FELIZ DIA DE LA MUJER!.
