18 agosto, 2026

Crónica Gaspito: 50 años de carnaval en el corazón

Por: Frensis Isaac Salcedo Fontalvo, el rapsoda del Olimpo.

Si en Santo Tomás alguien sabe de carnaval, de noticia y de parranda, ese es Manuel Pérez Fruto. Pero nadie le dice Manuel. Todo el pueblo lo conoce como “Gaspito”.

Y con ese apodo, con esa risa y con ese disfraz de chino puesto hace más de 40 años, Gaspito ha cargado al hombro medio siglo de alegría tomasina.

El guardián del carnaval intermunicipal.

Hace 50 años, cuando el carnaval intermunicipal apenas era una idea con tambores, ahí estaba él. Luchando, gestionando, peleando y defendiendo para que Santo Tomás tuviera su fiesta grande.

Gracias a hombres como él, José Bolaños De La Hoz, Jorge Fontalvo Escorcia, Manuel Charris Carrillo y otros luchadores, nació la Corporación Autónoma del Carnaval, la entidad que le puso orden, silla y respeto a nuestra parranda. Porque Gaspito entendió algo: el carnaval no se hace solo con goce. Se hace con organización.

Cincuenta años después sigue ahí. Ya no cargando tarimas, pero sí cargando la memoria y defendiendo el carnaval como quien se le cruza a la bala que apunta a la cabeza de un hijo.

50 años de pluma y de calle.

Periodista de pura cepa. 50 años escribiendo para El Heraldo y La Libertad de Barranquilla.
Su especialidad: la crónica judicial. La calle, la policía, la noticia caliente. Tanto cubrió, tanto se ganó el respeto, que hoy la sala de prensa de la Policía del Atlántico lleva su nombre.

Hoy ya pensionado, pero con la misma chispa, mantiene informado al pueblo desde su propio portal: Voz de Oriente. Porque Gaspito no se retira. Solo cambia de micrófono.

El chino que hasta salió en cine.

Y si de historias hablamos, hay una que el pueblo no olvida. Resulta que a Gaspito lo contrataron como extra para la película “La Misión”, protagonizada por Robert De Niro.

El día del estreno, todo Santo Tomás estaba pegado al televisor. “Ahí va a salir Gaspito, ahí va a salir Gaspito”.
La familia reunida, los vecinos, los pelaos. Todos esperando ver al chino en Hollywood.

Y ¿saben en qué momento salió?
En una niche del filme. Durmiendo en una hamaca. Le meten un cuchillo… ¡y Gaspito tose!
Dos segundos. Eso fue todo.

Pero para nosotros fueron los 2 segundos más famosos de la historia. Desde ese día en el pueblo dicen: “Ese es el actor que tosió y se hizo famoso”. Y él se ríe y dice: “Eso fue todo lo que me pagaron. Yo salí en cine internacional, ¿y tú?”.

El hombre de casa y de buen corazón.

Casado con Estela Morales. Fruto de ese amor: Manuel, Caren, Marystela y Julio.

Más de cuatro décadas disfrazándose de chino. Con más de 70 años encima, tiene el vigor de un pelao de 20. Parrandero, folclórico, de los que se goza el carnaval hasta el final.

Pero lo más grande de Gaspito no es el carnaval ni el periodismo. Es el corazón. El que discute contigo hoy… y mañana ya olvidó. Porque en ese pecho no cabe rencor, ni envidia, ni odio. Solo cabe carnaval y amistad.

Gaspito es memoria viva de Santo Tomás. Es el chino que informa. Es el periodista que baila. Es el actor que tosió y nos hizo reír a todos.

50 años defendiendo una fiesta, 50 años contando la verdad, 50 años sin perder la alegría.

Que Dios te dé mucha salud, Gaspito. Porque mientras tú sigas tosiendo en la hamaca y bailando de chino, Santo Tomás va a seguir teniendo quien le cuente su historia con cariño.

Gracias por enseñarnos que la fama puede durar 2 segundos, pero la nobleza dura toda la vida.

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