2 diciembre, 2022

Cultura, ciencia y tecnología: para todos

Por: Edison Charris Fontalvo

“La búsqueda del conocimiento y la expresión artística son libres, los planes de desarrollo económicos y sociales incluirán el fomento a las ciencias en general y a la cultura. La necesidad del hombre de identificarse con los usos y costumbres del grupo dentro del que nace, crece y muere, con su forma de vida y su manera de interpretar la existencia común, por simple o rudimentaria que sea, o que parezca serlo, es lo que podemos denominar cultura”.

Deberá entenderse que la cultura se desenvuelve como un proceso democrático, un proceso masivo por ser una realidad que está ligada a la vida misma.

El derecho a la cultura por lo tanto, es el derecho de los grupos humanos a tener memoria, a recordar su historia, sus tradiciones y también a lograr bajo el signo de la propia identidad, el alcance y desarrollo tanto del modo de vida de la colectividad cultural como individual de cada uno de sus componentes.

Más allá de todo esto, la cultura significa la comprensión del hombre y de su entorno físico, social y político. De este concepto se desprende la importancia de su papel predicador de las buenas relaciones humanas, del desarrollo de un espíritu comunitario y del reconocimiento de los demás. Sin embargo, queremos orientar esta reflexión en estas líneas hacia otro aspecto del problema.

La actividad científico técnica crea un amplio campo de relaciones que pueden ser opresoras o liberadoras, por ejemplo cuando los países ricos ofrecen un préstamo a los países pobres, lo hacen para determinado tipo de inversiones que responden a unos intereses precisos de mercado.

Cuando ofrecen becas a los estudiantes de nuestros países, lo hacen buscando la expansión cultural y tecnológica de los propios países.

Se trata siempre de los intereses del sistema, como totalidad que se empeña en someter y unificar a “los otros” pueblos dentro de “lo mismo”, en este caso en el campo de la tecnología es así como como las relaciones a nivel científico técnico entre los países fortalecen los lazos de dependencia y alimentan la opresión de nuestros pueblos.

Una ciencia y una tecnología que en nuestro medio no se orientan al servicio del hombre en el medio latinoamericano y colombiano, será opresora y negadora de “nuestro ser”, en mi calidad de educador, solo respeto la alteridad de mis manos cuando coloco mi saber, o mi saber hacer al servicio de sus necesidades reales, sin engañarlos, sin dejarlos morir en su miseria, sin explotarlos; he ahí una tarea nueva y exigente para la ciencia y la tecnología en nuestro medio.

En tal sentido podemos decir entonces, que la ciencia, la cultura y la tecnología, son inherentes al hombre, y en cada espacio donde interactúa dentro de la sociedad buscan el mismo norte, en el que la tecnología, cada día impone cambios alternativos encaminados al desarrollo económico y mundial con relación a las actualizaciones del siglo XXI.

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