2 octubre, 2022
Por. Giancarlo Silva.

Esta semana fui informado que soy positivo para covid 19 (y positivo para ironía también) y por ello he decidido volverme uribista y encontrar la solución al contagio con el carnet del centro democrático para curarme en 4 días, desafiando la inoperancia del sistema de salud. Esto para que vean que el tratamiento oncológico del comandante Aureliano en Cuba es pura chichigua.

 Y a buena hora tomé esta decisión porque el estatuto del partido del gobierno, leído entre líneas, trae un manual de comportamiento en caso de tener una medida de aseguramiento de casa por cárcel muy útil mientras paso el aislamiento preventivo en el cuarto lejos de la familia.

Aunque soy asintomático tengo unas cuantas patologías de base que pueden complicar mi cuadro: ceguera ante el asesinato de líderes sociales (y ahora, jóvenes…); sordera ante las medidas de la Corte Suprema de Justicia las cuales desoigo a mansalva; pérdida del gusto pues solo me pasa la mermelada; pérdida del olfato porque ya no me importa el olor a tocino; manejo una alta presión de las bancadas del congreso pidiendo sus coimas; y la peor de todas, dificultades para respirar por fuera de las medidas privativas de la libertad.

Mientras nos dedicamos todos a defender al patriota, sea a través de Iván o a través de Pence (ya le puedo decir Mickey de cariño), el coronavirus se acaba solito, como si por selección natural del más fuerte se tratare, con la ayuda de la virgen de Chiquinquirá y los consejos imperdibles del éxito de rating “prevención y acción”.

Y ahora que pasó al equipo ganador salen un sinnúmero de encuestas según las cuales la gente le cree más a Claudia López que a Iván. Y otra según la cual el guerrillero de Petro lidera la intención de voto para el 2022. ¡¡¡Mamertos ilusos!!! Para que sepan, esa discusión con la alcaldesa se acabó cuando la desautorizamos y le recordamos que los decretos nacionales tienen más importancia que los distritales, y los presidenciables se definen, les guste o no, por lo que diga el gran colombiano como hicimos con Iván y Juan Manuel y que no pudimos hacer con Oscar Iván porque el faltón de Santos se nos patraceó para entregarle el país a la farc.

Y si hace falta reforzar estos mandatos imperiales (léase bien, no imperativos) les soltamos a Vicky Dávila, Néstor morales, Luis Carlos Vélez y Julio Sánchez Cristo, y se van quedando quietícos y obedecen como dios manda, es decir, como dicta Álvaro Uribe Vélez.

Vía zoom, para poder conservar el aislamiento y la virtualidad, se desarrolló la convención de honorables asociados del centro democrático y nuestro motivador espiritual Fernando Londoño trazó la ruta de las 3 tareas que tenemos pendientes antes que termine el período de Iván:

  1. Imponer el estado de opinión. Perdimos en 2002 con el referendo, pero ganamos en 2016 con el plebiscito. Merecemos un desempate.  Si ya los adoctrinamos con el castrochavismo y la ideología de género, meterles por supositorio el nuevo comunismo, la juventud farc y el virus de la corte suprema que solo se combate con el antibiótico de la verdad, es pan comido.
  2. Hacer trizas el acuerdo de paz, y con ello, llevarnos por delante la JEP y su cohorte de mamertos mientras paloma plantea una constitución que reforme la justicia y tengamos a toda costa la corte única de magistrados electos por este congreso y que tengan un período vitalicio para que cese la persecución judicial y jamás nos juzguen por los falsos positivos.
  3. Allanar el camino de Char a la presidencia. Eso es de lo más fácil. Es solo ahondar en la retórica de la izquierda y la derecha mientras la gente se descuida y por debajo de la mesa les metemos un mesías de cachucha.

Definitivamente la vida me ha cambiado. Estar del lado del poder es altamente adictivo, y distraído como estoy en mis nuevas prioridades, trato de pensar en todos estos años que perdí militando en sectores alternativos y de izquierda.

Lástima que esta epifanía doctrinaria no me servirá de nada en Santo Tomás, porque, aunque se trajo a que Iván cerrara su campaña en estos lares, no hay centro democrático sólido y/o consecuente, y solo se ven unos cuantos pelagatos que no nos representan dando mandobles sin gracia por redes sociales, y así va a ser difícil llegar al poder municipal.

Se acabó en un abrir y cerrar de ojos mi período de aislamiento por el covid y gracias a mi sabaleo se me pasó volando el tiempo. Ahora miro a lontananza y veo un mejor porvenir para mí, a la vera del amparo protector del patriota, gran colombiano y amanuense de dios, Álvaro Uribe Vélez.

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1 comentario en «El sabaleo»

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