22 septiembre, 2026

La provincia deposita los votos, Barranquilla pone los gobernadores: ¿hasta cuándo?

Por: Jaime Charris Salas

De cara a las elecciones de octubre de 2027 en el Atlántico, los habitantes de los municipios debemos hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿por qué la provincia tiene los votos para elegir gobernador, pero casi nunca tiene candidato propio para gobernar el departamento ?

Desde la elección popular de gobernadores en 1991, el liderazgo departamental se ha concentrado fuertemente en Barranquilla. Los dirigentes de otros municipios que han alcanzado el primer cargo han sido excepcionales, como el sabanalarguero Carlos Rodado Noriega en 2003. Lo paradójico es que los municipios no son pequeños electoralmente; en comicios recientes, más de la mitad de los votos del ganador provinieron de fuera de la capital (51,7 % en 2011, 55 % en 2019 y 51,2 % en 2023). Si la provincia tiene los votos, ¿por qué no construye el liderazgo?

Cada cuatro años, los municipios vuelven a ser vitales: llegan las caravanas, las reuniones, las fotos y las promesas en Sabanalarga, Soledad, Malambo, Baranoa, Santo Tomás y el resto del departamento. Sin embargo, pasada la elección, el poder se centraliza de nuevo. El problema no es la falta de inversiones, sino que la provincia aporta un enorme peso electoral y un escaso protagonismo en la cúpula del poder. Y la culpa no es solo de Barranquilla; también debemos mirarnos al espejo.

Los 22 municipios cuentan con alcaldes, concejales, empresarios, académicos y líderes capaces . ¿Por qué casi ninguno se atreve a pensar departamentalmente ? ¿Por qué nos resignamos a administrar pequeños espacios o a respaldar candidaturas ajenas? El 2027 es una oportunidad para romper esa barrera . No necesitamos un candidato único, sino varios aspirantes de diferentes municipios que recorran los 23 territorios, debatan sobre empleo, seguridad, salud, educación, agua potable y campo, y dejen que los ciudadanos escojan con base en una competencia real.

Este debate no es contra Barranquilla, nuestra capital, cuyo desarrollo fortalece al Atlántico. Un gobernador de provincia gobernaría para todos por igual. Se trata de romper la idea de que el liderazgo ejecutivo debe surgir siempre de los mismos centros de poder.

Los municipios tienen población, territorio y votos, pero les falta construir un poder político departamental propio. A los nuevos liderazgos les decimos: salgan, participen y atrévanse a pensar en la Gobernación . La provincia debe dejar de ser una simple despensa de votos para convertirse en la cuna del próximo gobernador.

Si la provincia pone los votos, ¿por qué no puede poner el gobernador ?

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