2 diciembre, 2022

Momento Trascendental

Por Andrea Tobio Pertuz

Constitucionalmente, al presidente de la república se le reconoce como la suprema autoridad político-administrativa, simbolizando con ello la unidad nacional, en otras palabras, es un pilar fundamental para el desarrollo económico y social de un país; lo que demuestra y hace visible la importancia de escoger a un buen dirigente político. Ahora bien, mi pasión por la política y la constante preocupación por el futuro del país me obliga moralmente a expresar mis inconformismos con los últimos comicios legislativos, sin embargo, antes recordaremos un aspecto importante.

históricamente, el presidente y su fórmula vicepresidencial son elegidos por los ciudadanos ejerciendo su derecho como colombianos y su deber moral como ciudadanos mediante el voto popular para un periodo de 4 años. Se utiliza la figura de segunda vuelta en caso de que el ganador de la primera vuelta no logre más del 50% más uno de los votos. Luego de analizar esto último podremos entender que sucederá este próximo 19 de junio entre los candidatos que pasaron a segunda vuelta.

Dado que vivimos en un país ignorante de las cuestiones democráticas y políticas, que se deja llevar por las posturas periodísticas y sistemáticas de los medios de comunicación amarillistas, se debe tener en cuenta que lo dicho en estos medios son las bases que tienen los votantes a la hora de los comicios , esto quiere decir, que las polémicas que en su mayor parte son causadas por sus contrincantes políticos sumado a la polarización ideológica, serán la carta de presentación de los candidatos en vez de sus propuestas y su plan de trabajo que deberían ser aquello que los defina.

Así que recapitulemos lo que paso en este tiempo de contienda electoral: empecemos por la consulta que se llevó a cabo el pasado 13 de marzo pues de allí se obtuvieron los candidatos oficiales para la primera vuelta presidencial, entre los cuales estaban el ingeniero, la francesa, petroski, y otros que nunca había escuchado. A partir de ese momento se comenzaron a conocer los aliados con los que contaban cada uno y como era de esperarse los medios de comunicación no se quedaron atrás, y empezaron a especular cual era el candidato del uribismo, en fin, como siempre mezclando los poderes económicos y políticos. Llegó el momento de los debates y los colombianos de a pie como nosotros, estábamos esperando un debate de ideas, de propuestas y sobre todo algo que nos dejara conclusiones para escoger por quien votaríamos, pero fue todo lo contrario: a lo largo de estos no se debatieron ideas o pensamientos todo fue como un campo de guerra en donde los candidatos se lanzaban acusaciones y trataban de desprestigiarse entre ellos; una decepción para muchos colombianos esperábamos más que solo prejuicios.

Al llegar a este punto se deben estar preguntando ¿Qué hace esta niña dándonos cátedra de política o de democracia? Pues les respondo de la manera más sensata, tan solo me falta un año para llegar a mi mayoría de edad, pero desde que conocí y tengo conciencia de las injusticias de nuestros gobiernos anteriores, me ha dolido Colombia. Mi preocupación es tan grande que me carcome la conciencia quien puede ser el mejor dirigente para estos 4 años que están por llegar, y he llegado a una conclusión: Ningún candidato es bueno ni honorable, no votaremos por un buen candidato, sino por el menos peor. 

Hasta el momento no tengo ningún candidato por el cual votar (aún no soy mayor de edad) y tengo por seguro que muchos de los colombianos tampoco lo tienen, solo quiero que entendamos que si no tomamos conciencia de la decisión tan grande que tenemos en las manos nunca entenderemos que los políticos son para servir al pueblo.

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