29 septiembre, 2022

Sobre la Virgen de Chiquinquirá

Por Pedro Conrado Cudriz

Sí, a mí me ha tocado vivir en carne propia la intolerancia –en algunos casos puede ser altanería- de los creyentes, quienes en reuniones de trabajo público – y como si pertenecieran a un club privado- imponen sus creencias religiosas sin consideración alguna. Y también están los que no me leen por visión de la vida no religiosa. 

Lo grave además, es que desatienden o ignoran que vivimos en un Estado laico que garantiza la libertad de cultos. 

He sentido-resentido que les importa muy poco mi ateísmo. Y comprendo perfectamente sus movimientos y afanes agónicos y espirituales de salvación. Pero la empatía ha dejado de ser una experiencia vivificante en esos encuentros humanos.  

En las democracias auténticas a todos los individuos extraños se les respeta, se les incluye. Las religiones ni los partidos están por encima de la misma. Este sistema político es una estructura de convivencia sana para todos los conciudadanos. Es la garantía especial de que serán excluidos todos los privilegios y los prejuicios y dogmas.  

Que el actual Presidente de la república desatienda o ignore estos detalles constitucionales no solo es otra preocupación más relacionada con su gobierno. Lo es porque finalmente es una violación a la Constitución Política Colombiana y al Estado que él mismo representa. 

Ser el Presidente de una nación es absolutamente diferente a ser el gerente de un condominio, o de una empresa de dulces. El Presidente representa la dignidad de sus conciudadanos. Y como tal tiene sus límites trazados por la Constitución y por las leyes de la nación. 

La dignidad es el núcleo central de los Derechos Humanos, es el faro que nos obliga a limitarnos o a detenernos para no violentarle la vida o los sentimientos a la gente. 

Esa fue la razón para que un fallo de la Sala Primera de Decisión de la Sala Laboral del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Cali  le ordenara retirar el siguiente trino a través de su cuenta de Twitter: “Respetando las libertades religiosas de nuestro país y en clara expresión de mi fe, hoy celebramos los 101 años del reconocimiento a nuestra Virgen de Chiquinquirá como patrona de Colombia. Todos los días en profunda oración le doy gracias y le pido por nuestro país”. 

No creo que Duque no fuera consciente de los mojones fronterizos que nos obligan a todos a respetar las leyes y la Constitución Nacional. La inconsciencia es peligrosa cuando eres un servidor público del talente presidencial. Otra cosa es que creas que el poder delegado por la ciudadanía es una patente de corso para hacer lo que te venga en gana. Ahí sí, efectivamente en ese y en otros momentos todos corremos peligro. 

Un amigo me dice al oído que es un problema de la falta de delicadeza del presidente. Y yo, observando el drama y la trama nacional del país dudo que crean en el Dios de los cristianos. Deben tener su dios, pero no el Dios de occidente. Lo dudo y seriamente. 

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