6 octubre, 2022

A Big Connection

Por. Joaquín de la Hoz Bolaños.

Debe ser considerado como el instante más significativo, más sublime para la humanidad, el momento en que aquella nueva descendencia de primates habitantes de la sabana africana,los que llevaban intrínsecamente al igual que el resto de los animales un proceso evolutivo, tuvo plena conciencia de lo que los rodeaba, de sus cuerpos, de sus acciones;al observar y reconocer  las individualidades físicas,al descubrir que si caminaban en un sentido, se detenían, y luego si daban pasos en sentido contrario, regresaban al mismo sitio;o quesi saltaban, lograban llegar más alto y al mismo tiempo suspenderse sin hacer contacto con el suelo.Esto lo habían hecho sus ancestros de forma instintiva,infinidades de veces, pero nunca con la plena conciencia del acto.

Debió ocurrir una mutación en los genes de esta nueva generación de primates para que la función cerebral, la sinapsis, el proceso electroquímico, la comunicación entre las áreas de sus cerebros desarrolladas progresivamente por generaciones ascendentes,pudiera a partir de la“experiencia” procesar información, memorizar, secuenciaren tiempo y lugar, y convertirla en “conocimiento”. Debió ocurrir un inicio, al que llamó: “A BIG CONNECTION”, parangonando el BIG BANG, para que esto se diera.Es aquí, en este preciso momento cuando todo comienza a cambiar, la intervención de esta nueva generación de habitantes con estas capacidades empieza a modificar la forma de vida natural,silvestre en este planeta al que hoy descendientes en línea de estos primates y a causa de este proceso lo llamamos, Tierra.

A partir de ese momento,comenzaron nuestros ancestros a desarrollar patrones mentales, a diferenciar lo uno de lo otro, lo ancho, lo largo, lo angosto, lo alto, lo bajo, a aprender, a percibir y describir su ambiente, comenzaron a desarrollar eso que en ese instante los convirtió en diferente a los demás seres vivos, “la cognición”. Llegó la observación, la invención,la forma de buscar comunicación de forma racional, llevar un orden cronológico de sus acciones, a desarrollar esta PROPIEDAD. En estas circunstancias pudieron a partir de prueba y error inventar, desarrollar las primeras herramientas, logrando inicialmente sacarles punta a pedazos de palos, filos a piedras y a huesos, lo que significó dar un gran salto para su supervivencia. Esto les dio una inmensa ventaja sobre los demás animales, comenzando aquí el reinado del primate, convertido ahora en hombre pensante, sobre fas de la tierra.

Desde ese momento, comenzó paulatinamente a desarrollar la creatividad,a depender más de ella que de su fuerza, modificando la materia,construyendo utensilios, vasijas,haciendo más llevadera su vida, pero también en ese mismo orden llegó a crear algo muy importante en su proceso evolutivo, lo inmaterial. Por su precariedad conceptual, por la carencia de referencia, debió en ese momento lo abstracto ocupar en gran medida su mente, al darle sentido mítico a ese mundo incomprendido que se abría ante sus ojos, lo que fue para ellos de gran utilidad para llenar sus temores, su incertidumbre, su ignorancia, su desesperanza, su vacío existencial. Esas primeras herramientas filosas, cortantes, que significaron mucho para la vida de nuestros ancestros, paradójicamente también se convirtieron en el transcurrir en las primeras armas construidas para acabar con sus propias vidas.

Siempre que damos un paso en nuestro desarrollo, inventando, descubriendo, creando, construyendo, pareciéramos ir en camino hacia lo más ingenioso y eficaz, lo más hermoso, lo más excelso, pero también hacia lo más aventurado, lo más inseguro.Comenzamos domesticando plantas y feroces animales, lo que ha debido ser riesgoso, pero de mucho beneficio, quizás, en perjuicio para la parte domesticada, dominada. Hoy más que eso, con mucha ciencia y tecnología podríamos decir que dominamos con cierto nivel de riesgo muchos tipos de energía que nos ayudan a resolver parte de nuestros problemas, pero como sucede siempre,esos logros, esas mismas herramientas utilizadas inadecuadamente, podrían acabar con nuestras vidas incluso llevarnos a la extinción. Pienso que nuestra realidad ha sido cavilar entre lo inmaterial y lo material, lo bueno y lo malo, la verdad y la mentira, la vida y la muerte. Lo más interesante de este entretejido panorama es que el proceso evolutivo es indetenible, mientras existamos como especie estaremos sometidos a su ley, nos sería imposible renunciar a la misma. Pero con todo lo desarrollado con nuestra racionalidad, con todas nuestras proezas, hazañas, con ese fijado anhelo de querer conquistar el universo, hay unos patógenos que con quienes siempre hemos reñido, competido,a nivel evolutivo, biológico y son aquellos que solo podemos ver a nivel microscópico, virus, bacterias, hongos, etc. Pareciera que estos no pudiéramos dominarlos, que estuvieran dispuestos a retarnos, a desafiarnos, contaminando nuestras vidas, por siempre.

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