2 octubre, 2022

Confunde y reinarás

Por. Giancarlo Silva Gómez.

A fuerza de estar bien enterado de las movidas del pseudo gobierno me he visto en la penosa necesidad de escuchar el sainete del sub presidente, bajo la producción del centro democrático y la dirección del tipejo peludo, en una hora verdaderamente hilarante y contradictoria. Pletórica de mensajes paralingüísticos encabezados por el traductor de señas (siempre mejor vestido que el sub), el color naranja de la tapa del antibacterial (que no usa), el lapicero, el logo y el marco del cuadro del fondo, y con apuntes hechos a mano en letras enormes para que el títere del teatro guiñol de Nariño no use gafas, y por ende no sea fuente de inspiración para más memes.

Es tan malo el producto que no han sido capaces, ni a fuerza de los tres mil millones del contrato de mejoramiento de imagen, de posicionar el nombre del mismo (prevención y acción) que per se no es malo, pero que pega menos que la columna de la franquista Salud Hernández. Tampoco les ha funcionado la rutina del policía bueno y el policía malo, porque si Carrasquilla habla de una reforma tributaria y Ruíz del pico de contagios en junio, el recreacionista los ha desmentido, pero dando información tan falaz que no ha calado en la opinión pública. 

Cuando estos temas baladíes me aburren, el tedio me direcciona al almendrón del programa de humor y entretenimiento: “lo estamos haciendo bien y las cifras lo avalan”.

Los recuperados les pertenecen a los esfuerzos insondables de un Gobierno que ha hecho hasta lo imposible por proteger la salud y la vida de los colombianos, y los contagiados y su crecimiento exponencial le pertenecen a los alcaldes y gobernadores que no son capaces de controlar la horda de irresponsables que tienen en sus territorios.

Los menores de edad, los verdaderos héroes de todo esto, que han soportado con paciencia estoica los ya incontables días del aislamiento, rodeados de miedo y unas vacaciones incomprensibles que no deseaban, son olvidados en el discurso del mozalbete. De vez en cuando aparece la Ministra de Educación, con su aire de becaria displicente, a aplazar con tiros de gracia el regreso a clases, cada vez más lejano.

Los adultos mayores, a quienes primero caricaturizó como abuelitos (en alusión irónica al tierno viejito que lo inspira), son enviadosa un arcón lleno de polillas y bolas de naftalina, solo visibles gracias a Rudolf Holmes y Humberto de la Calle quienes han tenido la valentía de denunciar su olvido y desprecio. Lo de Comesaña es magia caribe…

Pero el presidente es verdaderamente incansable: mientras el Amazonas y Chocó lanzan un desesperado S.O.S. para no sucumbir sin antes luchar contra el contagio del COVID-19, mientras el capul del fiscal apunta a Petro por la Ñeñepolítica, mientras los Danieles y Matarife ocupan lo que queda de la expectativa nacional, mientras James suena más que maraca vieja para recalar sin vergüenza en la MLS, mientras Uribito lanza su campaña presidencial con el eslogan “Narco Ingreso Seguro para todos” ,  mientras Mabel Lara causa una horfandad de la verdad en noticias Uno, mientras canalCaracol tapa con tiempo y noticias grandilocuentes las nuevas chuzadas del ejército, mientras Cartagena colapsa, mientras Fabio Zuleta pisotea a la mujer wayuu y el enano del carriel intercede por el regreso del fútbol local, mientras todo eso pasa, el bribón guarda lo mejor para las escenas post créditos de la tercera entrega de su saga de tragicomedia.

En la primera película luchó cual gladiador contra las medidas que tomaba la alcaldesa de la capital y los aciertos del mandatario de Medellín que iban siempre un paso delante de las suyas para demostrar un poder tan efímero como la credibilidad de los informativos de RCN.

En la segunda parte de la saga, viene recargado de medios de comunicación y chalecos marcados a la usanza de Frank Underwood para que creyéramos que era uno más del equipo mientras le decía a un país entero, consagrado por su bufonada a la virgen de Chiquinquirá, que se quedara en casa mientras mandaba ayudas que se quedaban en los bolsillos de los corruptos.

El final de la secuela es de lo mejor, porque manda una serie de mensajes contradictorios que causan zozobra y ansiedad y que allanan el camino para que aparezca un salvador sempiterno que se enfunde sus crocs y nos saque del pozo profundo en que nos sumieron la pandemia y la desinformación. ¡Salve usted la patria señor falso positivo paraco-vid 86!!!

Y este ardid se consuma, cuando de forma alevosa y velada, incluye en un mismo acto administrativo tres elementos absolutamente yuxtapuestos entre sí: la prórroga del aislamiento preventivo (¿inteligente?), la orden a los alcaldes y gobernadores de ejecutar la medida de aislamiento (tirar el muerto a otro) y la excepción 42 del listado(tan largo como el prontuario de esperanza Gómez) que señala: “actividades profesionales, técnicas y de servicios en general”.

La cuarentena terminó formalmente en medio de un entorno confuso y enredado, para que este gobierno pase lo que queda de su etapa de aprendizaje a fuerza de escudarse en el coronavirus.

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