1 octubre, 2022

LA PASIVIDAD DEL MÉDICO

Por. Daniel Charris Granados

Desde los inicios de mi práctica profesional como Médico General y posteriormente como especialista en Anestesiología y Reanimación, siempre me he preguntado el porqué del conformismo laboral de nuestro gremio principalmente después del advenimiento de la ley 100, en donde empezó la privatización y tercerización del sistema de salud en Colombia.

He buscado en los laberintos de mi memoria atisbos para explicar esto y realmente no encuentro razón alguna, y me atreví a decir que es la conjunción malsana de innumerables aristas que convergen en nuestro sometimiento laboral. Siempre en el claustro universitario de nuestra querida Universidad Libre bajo los auspicios del profesor Francisco González Patiño, excelso humanista, quien nos inculcó el valor del médico en la sociedad y los altos estándares éticos y morales que debíamos enarbolar en nuestro ejercicio diario, despegados de toda querencia material y económica por encima de nuestra práctica, sumado a la
mayoría de docentes de la época con valores éticos incuestionables como mi profesor Teobaldo Coronado, hombre probo en sus convicciones de bondad y caridad, fuimos una generación que salió a la palestra laboral ilusionados con la idea de hacer el bien aún a costa de nuestro propio infortunio.

Dicha mentalidad fue aprovechada por los empresarios de salud quienes encontraron en estas generaciones de médicos, sumado al constante y sistemático expolio de nuestros derechos laborales por parte de entidades del estado y particulares, sumado a nuestra complacencia, el terreno abonado para dejar en última instancia nuestro sustento que deriva de nuestro trabajo, poniendo de moda prácticas criminales como el pago de honorarios a sesenta, noventa, ciento veinte días, que en la realidad se pueden convertir en años, algo solo visto en nuestra profesión, sin ninguna garantía gubernamental que nos ampare. Cunde el miedo a perder el “empleo” en algunos casos, otros bajo la premisa de “es mejor que me deban” o “eso lo tengo como un ahorro” quizás por aparentar algún estatus social que no se tiene, en fin solo Dios sabrá la respuesta, la masificación de nuestra profesión desde la multiplicación de facultades de Medicina, atrayendo a incautos a este oficio con la quimera que tendrán resuelta con creces su situación económica a futuro, las prácticas de consumismo competitivo, el sentirse superior al otro colega porque vivo en mejor casa, porque tengo mejor carro, así el Banco me llame a diario porque debo hasta la vida, la vergüenza al qué dirán por cobrar los honorarios atrasados, y muchas razones más que resultarían ignominiosas siquiera pensar en ellas.

Esta pandemia ha servido para darnos cuenta la importancia real del ser médico, del peligro diario que afrontamos, de que aun cuando hay precariedad en el suministro de equipos de protección, atrasos en pagos, malísimas condiciones laborales, en donde ya han despedido a colegas por osar solicitar el pago de sus honorarios, seguimos ahí, incólumes, genuflexos, esperando engañados que esto mejore, desprotegidos laboral y socialmente, mientras el estado en cabeza de algunos gobernantes se ferian los recursos sabrá Dios en qué y argumentado públicamente el éxito de sus falsos logros esperanzados que eso les garantice réditos electorales.

Será que ha llegado la hora de despertar? de anteponer nuestro beneficio ante la práctica profesional? de exigir públicamente sin recatos ni miedos al qué dirán nuestra necesidad a condiciones laborales dignas? de exigir una remuneración justa y puntual como a todo el mundo? Solo el tiempo será quien testifique cómo evolucionará nuestro gremio, ojalá con soluciones a corto plazo y mejoría en su crítica situación laboral, y sobre todo, distanciados de todo prejuicio social y mental que vaya en detrimento de nuestro diario accionar.

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5 pensamientos sobre “LA PASIVIDAD DEL MÉDICO

  1. Excelente descripción de la realidad q vivimos en nuestro país. Los llamo héroes y no hacemos nada x mejor su condición laborar y darle el valor moral. Económico q ellos tienen. Doy gracias a Dios x esas mentes privilegiadas a esos valientes q exponen y dan la vida x nosotros y aun así nuestro gobierno no les da el valor q ellos ameritan. Doctores “me quito el sobrero ante ustedes” Dios los bendiga

  2. Excelente reflexion, ecuanime interpretacion del momento actual de nuestra realidad social y economica. Es hora decir. ¡ Ya basta! Felicidades mi colega y amigo

  3. De ustedes, depende que los reveindiquen la realidad es que nadie va a salir en su defensa.
    Organicense y hagan valer sus derechos y que no quede solo en estos “hermosos” escritos, pero ninguno hace nada.
    Dejen de ser egoistas entre ustedes mismos y piensen como comunidad, como grupo, como dicen los sindicalistas ” LA UNION HACE LA FUERZA” No tiren cada uno por su lado, por su estomago. Disculpen la franqueza, pero esa es la realidad. ¿A que le temen? Dios los bendiga! Mejor lo hacen los conductores, que ustedes!

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